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Qué potencia contratar en casa: cómo calcularla sin pasarte ni quedarte corto

Cómo calcular la potencia eléctrica que necesita tu vivienda a partir de tus aparatos y de los datos del contador, con ejemplos por tipo de hogar y errores que encarecen la factura.

La potencia contratada es la parte de la factura de la luz que pagas aunque no enciendas ni una bombilla. Muchos hogares tienen más potencia de la que necesitan porque la heredaron del anterior inquilino, porque alguien la subió "por si acaso" o porque nunca se revisó tras cambiar los electrodomésticos. Cada kilovatio que sobra cuesta varias decenas de euros al año, impuestos incluidos.

Esta guía explica qué significa la potencia, cómo calcular la que necesitas con dos métodos complementarios, qué valores suelen bastar según el tipo de vivienda y qué errores conviene evitar.

Qué es la potencia contratada

La potencia, medida en kilovatios (kW), es la cantidad máxima de electricidad que puedes usar en un mismo instante. No es lo que consumes en un mes, que se mide en kilovatios hora (kWh), sino el "tamaño de la tubería". Si encadenas el horno, la lavadora y el secador al mismo tiempo y superas ese límite, el contador inteligente corta el suministro y tienes que rearmarlo.

En la tarifa doméstica 2.0TD puedes contratar dos potencias distintas:

  • P1 (punta y llano): de lunes a viernes de 8:00 a 24:00.
  • P2 (valle): de 0:00 a 8:00 y todo el día los fines de semana y festivos nacionales.

La potencia de P1 es la que más cuesta. La de P2 es mucho más barata, por lo que subirla tiene poco impacto en el precio. Para entender la diferencia en la factura, consulta término de potencia y término de energía.

Método 1: sumar los aparatos que usas a la vez

El primer método consiste en pensar qué aparatos funcionan simultáneamente en el peor momento habitual del día y sumar sus potencias.

Potencia orientativa de aparatos comunes

AparatoPotencia típica
Horno eléctrico2.000 a 3.000 W
Placa de inducción (por zona encendida)1.200 a 2.500 W, hasta 7.000 W la placa completa
Lavadora (calentando agua)2.000 W
Lavavajillas (calentando agua)2.000 W
Secadora de resistencia2.500 W
Termo eléctrico1.500 a 2.000 W
Microondas800 a 1.200 W
Hervidor eléctrico2.000 W
Secador de pelo1.500 a 2.000 W
Aire acondicionado split (por equipo)800 a 1.500 W
Radiador eléctrico1.000 a 2.000 W
Frigorífico100 a 200 W de media, picos al arrancar
Televisor, ordenador, luces LED50 a 300 W en total

Ejemplo práctico

Una familia cena a las nueve: el horno está a 2.000 W, una zona de inducción a 1.500 W, el lavavajillas empieza a calentar agua con 2.000 W y la tele, las luces y el frigorífico suman unos 400 W. En total, 5.900 W, es decir, 5,9 kW. Con 4,6 kW contratados, saltaría el contador.

Pero la misma familia puede evitar el corte simplemente programando el lavavajillas para más tarde. En ese caso, el pico baja a 3,9 kW y 4,6 kW serían suficientes. La potencia que necesitas depende tanto de los aparatos como de tus hábitos.

Cuidado con las placas de inducción

Muchas placas de inducción tienen una potencia máxima de 7 kW, pero casi nunca la usan entera. La mayoría permiten limitar la potencia desde el menú, por ejemplo a 2,8 o 3,7 kW. Configurar ese límite es una forma sencilla de no tener que contratar más potencia.

Método 2: mirar los datos reales del contador

Los contadores inteligentes registran la potencia máxima demandada en cada periodo. Puedes consultarla de dos formas:

  • En la factura: muchas comercializadoras indican el "maxímetro" o la potencia máxima registrada en el periodo.
  • En la web de tu distribuidora: con tu CUPS (el código del punto de suministro que aparece en la factura) puedes registrarte y descargar el consumo horario y las potencias máximas de los últimos meses.

Cómo interpretar los datos

  1. Busca la potencia máxima de los últimos doce meses, sobre todo en invierno y en verano, cuando hay calefacción o aire acondicionado.
  2. Si la máxima registrada está muy por debajo de tu potencia contratada, tienes margen para bajar.
  3. Deja un pequeño colchón de seguridad, por ejemplo entre un 10 y un 15 % sobre el máximo real.

Un hogar con 5,75 kW contratados cuya potencia máxima en el último año fue de 3,4 kW podría bajar a unos 4 kW sin notar diferencia, con un ahorro apreciable cada año.

Potencias orientativas según el tipo de vivienda

Tipo de hogarPotencia P1 que suele bastar
Estudio o piso pequeño con gas para cocina y agua caliente2,3 a 3,45 kW
Piso de dos o tres personas, cocina eléctrica, sin calefacción eléctrica3,45 a 4,6 kW
Familia con inducción, horno, lavavajillas y aire acondicionado4,6 a 5,75 kW
Vivienda con aerotermia o bomba de calor para calefacción5,75 a 8 kW según el tamaño
Vivienda con calefacción por radiadores eléctricos6,9 a 9,2 kW o más

Son referencias, no reglas. Dos viviendas iguales pueden necesitar potencias distintas según la forma de usar los aparatos.

Potencia distinta en P1 y P2

Contratar una potencia mayor en el valle es interesante en casos concretos:

  • Coche eléctrico: la recarga nocturna puede necesitar 3,7 o 7,4 kW adicionales. Subir solo P2 cuesta poco. Más detalles en tarifa para coche eléctrico.
  • Termo eléctrico programado de noche junto con otros consumos nocturnos.
  • Fines de semana con mucho consumo simultáneo, ya que todo el sábado y el domingo son P2.

Lo contrario, contratar menos potencia en P2 que en P1, rara vez compensa porque el ahorro es muy pequeño.

Cuánto se ahorra al bajar la potencia

El ahorro depende del precio del kW en tu tarifa. Como orden de magnitud, cada kilovatio menos en P1 supone entre 30 y 45 € al año antes de impuestos, y algo más con el impuesto eléctrico y el IVA. Bajar de 5,75 a 4,6 kW, por ejemplo, puede ahorrar alrededor de 40 a 60 € al año con impuestos.

No es una cifra espectacular por sí sola, pero se repite cada año sin cambiar ningún hábito y se suma a otras medidas. Para ver cómo cambiarla, consulta cambiar la potencia contratada.

Errores frecuentes

  • Subir la potencia tras un solo corte. A veces basta con no poner dos aparatos de mucha potencia a la vez o con programar la lavadora.
  • No revisar la potencia al cambiar de calefacción. Quien sustituye radiadores eléctricos por una bomba de calor puede necesitar bastante menos potencia.
  • Olvidar el arranque de motores. Algunos aparatos, como bombas de agua o compresores antiguos, tienen picos breves de arranque. Si tienes este tipo de equipos, deja algo más de margen.
  • Bajar demasiado. Si el contador salta a menudo, la incomodidad no compensa el ahorro. Ajusta con datos.
  • Guiarse solo por los valores normalizados antiguos. Con contadores inteligentes, muchas distribuidoras aceptan valores intermedios, lo que permite afinar más.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si supero la potencia contratada?

El contador inteligente corta el suministro al cabo de unos segundos. Basta con apagar algún aparato y rearmar el interruptor general o esperar a que el contador se rearme solo, según el modelo.

¿Puedo saber mi potencia máxima sin esperar a la factura?

Sí. En la web o la aplicación de tu distribuidora puedes consultar los registros de potencia máxima y el consumo hora a hora, normalmente con un día o dos de retraso.

¿La potencia influye en el precio de la energía?

No directamente. El precio del kWh no depende de la potencia contratada, pero el total de la factura sí, porque el término de potencia es una parte fija importante.

¿Es mejor contratar un poco de más?

Un pequeño margen sobre tu máximo real es prudente. Contratar mucho más de lo necesario solo encarece la factura.

En resumen

La potencia que necesitas es la que cubre los aparatos que usas a la vez en tu momento de mayor consumo, con un pequeño margen. Calcúlala sumando potencias y, sobre todo, comprobando los registros reales de tu contador en la web de la distribuidora. Ajusta los hábitos que provocan picos, limita la placa de inducción si es posible y aprovecha que la potencia en valle es barata si cargas un coche eléctrico. Cada kilovatio que sobra es dinero que pagas cada mes sin usarlo.

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